jueves, 2 de diciembre de 2010

Tras el deshielo, el balompié

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Más lejos, más improbable, más pasta de por medio. Olviden el citius, altius, fortius: el deporte busca nuevos mercados en una epopeya que se parece menos a la de la llanura de Maratón y más a la conquista por la España cristiana de las Indias. El evangelio es ahora redondo, da mucho dinero a las teles, crea fieles donde no cala ni la idea del preservativo o la liberación de la mujer y es puerta de entrada de un occidente que no sabe cómo crecer, a quién pedir prestado o cómo cautivar al consumidor. Así que el Mundial 2018 se va a la estepa rusa. Y el de 2022 a Qatar. Los Mercados recónditos son tal vez los únicos que todavía merecen ese nombre con M mayúscula.
Rusia es tierra de baloncesto, pero ahora les gusta cualquier cosa que esté de moda. La televisión por satélite ha agrietado el hielo, ha suavizado el viento y ha hecho posible que los esquimales nos compren esta nevera. No se sorprendan si caminando por San Petersburgo ven a jovencitos con una camiseta del Barça a la espalda: eso es así desde hace años. Se toman todo tipo de cosas de Europa y EEUU, hay gente bailando breakdance en las calles, el rap es una constante. Y las nike caras. Vivan los ochenta en la estepa, pero con teléfonos 3G y muchas ganas de conducir con las ventanillas bajadas.  El redactor del New York Times despotricaba ayer por la tarde contra Joseph S. Blatter: tiene, dice, el síndrome Star Trek, el de llegar donde nadie lo hizo antes. El hachazo lo daba en el párrafo siguiente: "Es la explicación más benigna sobre la decisión que se ha tomado". En EEUU escuece sobre todo lo de Qatar, pues aspiraba a ese puesto. Pero el punto débil de Rusia son las infraestructuras. Casi nada está terminado y la crisis ha paralizado muchas obras con las que el viejo bloque del Este quiso emular a Europa: en Lituania llevan casi 10 años para construir un nuevo estadio de fútbol. ¿Algún inversor en la sala? Pero lo mejor es la magia de este deporte. Han vuelto a prometer los rusos que los que vengan al Mundial no necesitarán –pagar– visado. Les valdrá con la entrada. Lo que el deshielo bélico no logra lo consigue el balompié. ¡Chorni jiumor! (¡Humor negro!)

Dos villanos para una crisis de mil billones


Hay una crisis de consumo. La gente no gasta. La clase media ha tropezado con el ladrillo, que era precisamente lo que les iba a convertir en clase alta. Todo esto ha generado paro, que ha hundido a los que menos tienen y a los que más tenían que perder. Se ha desatado el pánico, ha llegado el invierno y los estornudos de los bancos han despertado a los niños: esto es, los políticos y los periodistas. Los Estados se han calzado el traje de Superman y ha salido a la palestra para prestarles dinero. "Si ellos caen, nos hundimos todos",  me dijo el decano de Económicas y colaborador de este periódico, José Morilla, en 2008. Lo que ha ocurrido  después de este torpe relato de la crisis que he hecho es conocido: nos hemos hundido casi todos, y los bancos... no se ha hundido casi ninguno. Se recauda poco, así que los gobiernos que no han subido impuestos han tenido que apretarse el cinturón... aunque al final se lo han apretado hasta los peligrosos izquierdistas como Zapatero (embajada ameriana dixit) y el paro ha seguido creciendo. Olviden la casa: quien tiene un empleo, tiene un tesoro. Ya lo hemos dicho aquí  muchas veces.

Mientras tanto, ha habido elecciones. La riqueza se la busca cada uno. Pero el poder te lo tienen que dar. Y te lo quitan. Importa aquí mucho la colérica pregunta: ¿Quién tiene la culpa de todo esto? No es inocente la interrogación. Busca levantar a alguien de la silla, sentar a otro o tirarles las silla a la cabeza a ambos y abrir la tapa de los infiernos. Robert Reich escribía este semana en The Huffington Post que Obama estaba perdiendo terreno porque los que culpaban al Gran Gobierno (sobredimensionado, esquilmador de impuestos, ineficaz, socialista, bla, bla, bla) están ganando en vocerío a los que culparon a Wall Street (codiciosos, irresponsables, usureros...) No me sorprende tanto esto como estas dos versiones. La izquierda americana tiende más a culpar los vicios del hombre y la derecha censura los vicios del sistema que el hombre creó para contener sus propios vicios. Lo que casi es defender el vicio en sí...

El Tío Woody (como diría el bueno de Tete)


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El tío Woody, así lo llama mi amigo Tete al señor Allen. Tal vez porque mi amigo siempre anda hambriento de más y más sabiduría: de la de sonreirse o incluso partirse la caja. Y es siempre el tío nosecuantos y la tía nosecual los que nos daban esos caprichos. De frases y de pelis no se vive, diría papá. Pero sin ellas no se viviría tan bien. Con el Tío Woody y con cualquier otro pasa lo mismo. 
"La realidad es un asco, la odio, la odio; pero ¿en qué otro sitio se puede encontrar un buen bistec para la cena?", ha dejado dicho Allan Stewart Königsberg, que así se llama el genial director de cine. Por su filtro de ironía y pesimismo ha ido pasando todo, desde la política al sexo: "La última vez que estuve dentro de una mujer fue cuando visitaba la Estatua de la Libertad." No repetiré aquí la sarta de genialidades, pero sí confieso que tengo curiosidad por saber qué escribiría de cosas como la huelga de pilotos que se avecina o los vaivenes del agonizante Zapatero, que un día nos recorta y nos privatiza y al día siguiente vuelve a levantar el puño.

Lee la columna completa aquí.


lunes, 29 de noviembre de 2010

Santiago López Legarda: "El mayor error de ZP fue no irse tras el cambiazo de mayo"

Conoce bien las glorias y las miserias de la política... y de la economía. Siguió al presidente Aznar para Radio Nacional entre 1997 y 2004. Antes trabajó en la sección de economía. Ahora ejerce de alcalaíno inquieto, más confiado en la economía española que en la racionalidad del mercado de la deuda.
–Parece que al presidente  Zapatero ya no le quedan siete vidas.
–Le queda lo que queda le legislatura. Lo que está por ver es si será el cabeza de lista, pero si lo es va a perder.
–¿Ve a Rubalcaba heredando a nieto?
–Sería una solución de emergencia. No veo a Rubalcaba con un recorrido político muy largo. Podría presentarse Rubalcaba en lugar de Zapatero, pero no sería una solución definitiva sino como una transitoria.
–Usted fue la sombra de Aznar para Radio Nacional y conoció al primer Zapatero presidente, el de 2004. ¿Venía ya loco de casa, como ha dicho Joaquín Leguina, o cambió con el poder, como Felipe González?
–Ha habido una metamorfosis. Dijo en la noche del triunfo de marzo de 2004 aquello de que el poder no le iba a cambiar. Pero el poder sí le ha cambiado. En todo caso esa afirmación de Leguina se debe a sus resquemores, porque se ha sentido menospreciado. Supura por la herida.
–Como corresponsal fue testigo de la recta final de Aznar. La de Zapatero parece bien distinta.
–Va a ser un final distinto. El de Aznar era un final previsto. Aquí lo imprevisto sería que Zapatero siguiese.
–Dos estilos muy distintos los del Aznar que conoció usted y los del Rajoy que escogió para seguir su estela...
–Lo que le pasa a Rajoy es que está preparado para ocupar cargos. Ha desempeñado muchas funciones pero le falta carisma. Y se ha acomodado para que el poder le venga como fruta madura. Aznar era mucho más combativo en la oposición. Como gobernante tuvo dos etapas, y ha dejado muy mal recuerdo por la segunda, cuando tenía mayoría absoluta. Pero en la primera gobernó de una manera sensata, buscando acuerdos. Claro que todo el mundo dice que el Aznar verdadero era el de la segunda etapa, y a la vista de lo que ha dicho cuando ha salido de La Moncloa. Yo creo que a los presidentes cuando dejan el cargo se les va demasiado la lengua.
–El souflé catalán se le ha quemado a Montilla.  
–El PSC ha pagado la sentencia del Estatut, el hartazgo de la gente con el tripartito y también la crisis económica. Hay una cierta polarización ahora. Por un lado el nacionalismo catalán y por otro el español.
–El mayor acierto de Aznar.
–Decir que no se iba a presentar y cumplirlo.
–El peor error de Zapatero.
–El peor error ha sido no dimitir cuando la crisis de los mercados de mayo. Debería haber dicho que para él era inasumible. Hubiese habido elecciones y un nuevo gobierno con la legitimidad de las urnas. El error fue el cambiazo de mayo, pasar de decir un discurso a decir lo contario. Tendría que haber convocado elecciones.
–En Barcelona y en Madrid quedan abonados a la geometría variable.
–Pero CiU va a poder gobernar porque está muy cerca de la mayoría absoluta. Aunque ahora se le plantea un panorama difícil para conseguir acuerdos con cualquiera de los partidos.
–¿El as en la manga del PSOE puede ser otro final de ETA?
–Puede ser. Pero el que confíe en que puede ganar unas elecciones por un fin de ETA se equivoca y será castigado por el electorado. La lucha contra ETA es de todo el pueblo español.
–Pero antes hay que calmar a los mercados.
–La irracionalidad de los mercados... El recate de Irlanda se hace a costa de castigar a la gente, cuando son los bancos los que han gestionado mal. Ante la amenaza de los mercados perdemos la calma, con medidas que incluyen congelar las pensiones. Pero el sistema está en superávit y con un fondo de reserva para momentos de dificultad. Pero no lo usamos y castigamos a la gente con medias. Pero en momentos como estos en los mercados es muy difícil saber qué hacer en medio de este vendaval.