viernes, 21 de enero de 2011

The comeback kid

El PSOE oficial parece satisfecho con el camino recorrido desde aquella jornada electoral de mayo de 2007 en la que Javier Rodríguez defraudó algunas expectativas de victoria pero recuperó un concejal para su partido. La lista no es un derroche de novedades, sobre todo después de anunciarse que Eusebio González, número dos de Javier Rodríguez en el Ayuntamiento y número uno del PSOE local, dejaría su taquilla libre para consagrarse a la lista de Tomás Gómez. A él, y no a Javier, se ha entregado en cuerpo y alma los últimos dos años. Ya se había ido, pero ahora se lleva la ropa de invierno y la de verano a Vallecas. En la Asamblea de Madrid será muy útil su pico de oro, al que por ahora no le veo digno heredero en el Pleno de Alcalá.

 Pedro Casillas era, tras semanas de rumores, el hombre del día ayer. Ni Yolanda Besteiro –de rancio abolengo socialista y con mucha proyección en Madrid cómo líder de Mujeres Progresistas– ni Juan Luis Aguirre se sentarán a la derecha del padre. El número dos de la lista es para la llaneza fabril de Casillas. No sé si Javier Rodríguez busca un mirlo blanco de segundón que no le apuñale en caso de derrota. O si pretende amortiguar la ira que desde fábricas y empresas se está desatando contra los socialistas por la crisis y por los recortes de Zapatero.

 Besteiro es la tercera en discordia, con algo de carisma y más preparación, también muy volcada en Madrid. Juan Luis Aguirre, el fiel estratega del alcalde Manuel Peinado y ahora de Javier Rodríguez, no queda lejos.

 Hay un comeback kid, el chico que vuelve. Tras varios sinsabores en política, llega a la lista –y en puesto de salida, el séptimo, nada menos– Fernando Fernández Lara. Un hombre ligado a UGT en lo político y a la banca en lo profesional, porque esta vida da para todo. Con perfil de alcaldable y con un pasado en la ejecutiva local, cuando la agrupación era el ejército de Pancho Villa. Habrá que ver si este ilustre mequero tiene casa en Alcalá, o de lo contrario aplicar celo y esparadrapo a los que en las últimas elecciones criticaron al PP por llevar en la lista a forasteros como Gustavo Severien, que vive en Alcalá pero duerme en Madrid.

 Con Fernández Lara Javier tiende un puente con la UGT que puede saltar como la pólvora dependiendo de las buenas artes de Zapatero, Rosell, Toxo y Méndez, que han de muñir estos días la paz social a fuerza de renuncias en el campo propio y concesiones al ajeno. Unos Pactos de la Moncloa II en los que falta el PP pero que darían una cierta tranquilidad al PSOE nacional, pero sobre todo a las divisiones regionales y a las agrupaciones locales. Porque aunque Zapatero tiene todavía algo de tiempo para que amaine el temporal, en los acuartelamientos de provincias, que son los que se tienen que retratar en mayo, se da por hecho que la economía –y mucho menos el paro– no mejorará antes de los comicios. No habrá más viento a favor que el cariño, el miedo a la derecha y tal vez algo que que Zapatero se saque de la chistera.

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