miércoles, 16 de febrero de 2011

Caja Madrid, del bochorno al disparate

Primero fueron los bancos y las entidades financieras las señaladas como culpables de la crisis por su irresponsabilidad al conceder hipotecas. Después fueron ellas las que necesitaron planes de rescate con dinero de todos pese a que nunca han compartido beneficios. Actualmente dificultan la reactivación de la economía restringiendo el crédito y tomando la vivienda de quien no puede pagarla, que pasa formalmente a ser pobre. Todo esto indica que es necesaria y urgente una reforma del sistema financiero. Pero que después de esta cadena de desastres en los que la banca es siempre protagonista por acción o omisión, lleguen los directivos de Caja Madrid y quieran repartirse los 25 millones del plan de incentivos es completamente obsceno. Lo cierto es que así estaba previsto para el anterior equipo de Caja Madrid, pero la operación ha sido vetada por la nueva directiva, capitaneada por Rodrigo Rato. Su argumento es que la nueva normativa europea, todavía pendiente de ser aplicada en España, exige ligar estos planes de incentivos a la evolución de la entidad. Que los repartos del botín entre los ejecutivos de Caja Madrid estén ligados a antigüedad o al crecimiento total se antoja absurdo e inútil para conseguir una mejor gobernanza. Pero incluso aunque se ligue a objetivos es de una bajeza enorme obviar que Caja Madrid ha sido hasta ahora una entidad  entre cuyos fines no esta sólo ganar dinero, sino incentivar el desarrollo y la obra social. Y en virtud de esa definición tienen un importante sostén de dinero público que no tienen los bancos. Por eso no se entiende que las cajas quieran ser públicas para obtener dinero y privadas para repartirlo entre sus ejecutivos.
Pero por si hiciese falta que el problema fuese más sonrojante, basta recordar los apuros que las cajas de ahorro, también Caja Madrid, han experimentado en los últimos doce meses. Se deben, como se está viendo ahora, a la impericia de los que las gobernaron. ¿Por qué se les tiene que premiar a posteriori, visto el desastre? La mala gestión y los apuros de Caja Madrid han derivado en una inyección de 4.500 millones de dinero de todos.
Entre todo este panorama resulta un bochorno la presencia del ex rector Virgilio Zapatero. Elegido por Rato para la nueva etapa de Caja Madrid, el jurista ligado al PSOE puede embolsarse hasta un millón de euros como vicepresidente. Justo en un momento en que la caja para la que trabaja ha necesitado fusiones para seguir adelante y tiene pendientes exámenes en los que tal vez no dé la talla. Dejó colgando su mandato en la UAH y todo indica que no se le escogió por su formación financiera, sino como porción de partido en una casta que salta de institución en institución sin rendir cuentas jamás. 

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