viernes, 18 de febrero de 2011

Consuelo Rumí: «Tener el puesto asegurado no afecta a la productividad»

–¿Cuándo se pagará a los funcionarios en función de lo bien o mal que lo hagan?
–Es que ya se hace. Todos los salarios de los empleados públicos tienen una parte vinculada a ello. Estamos trabajando en fórmulas ligadas a la consecución de objetivos. Hay experiencias en la agencia tributaria y en la Seguridad Social.  
–Recientemente el presidente de Mango pidió que el puesto de funcionario no fuese eterno porque mermaba la motivación y la productividad.
–No estoy de acuerdo. Tenemos unos grandes profesionales, comprometidos con su trabajo y con índices de eficacia por encima de la media europea. Fíjese que hemos tenido que tomar una medida difícil pero necesaria para lograr cumplir con nuestra parte de reducción del déficit público, que fue la reducción de los salarios: no se ha notado ni una merma ni en el trabajo ni en el cumplimiento de objetivos. Y destacaría, además del compromiso, su formación: porque pasan por un proceso muy riguroso donde se miden con igualdad, en base a su mérito y su capacidad.  Los salarios, además, no son comparables a la empresa privada. Allí los directivos cobran mucho más que en la administración pública, por supuesto no tenemos ni bonus ni contratos blindados. Si los empleados públicos no tuviesen esa garantía de permanencia en el tiempo retrocederíamos en la historia, porque eso ya sucedió. Y entonces se vio el problema que había...
–... Los cesantes.
–Exactamente. Ahora cambia un gobierno y nosotros siempre estamos ahí, garantizando que se cumplan los objetivos de una Administración eficaz y eficiente. Y la columna vertebral que garantiza eso son los funcionarios públicos.
–Si este sistema laboral es tan bueno para la productividad del trabajador. ¿Por qué no lo imita el sector privado?
–Es que... estamos hablando de  relaciones laborales diferentes, son convenios laborales completamente distintos.
–Pero consiste en prestar servicios. Algo que la empresa privada hace con frecuencia. Muchas veces los mismos servicios. Y compite con un marco laboral distinto.
–Es que se regulan con bases jurídicas diferentes. La administración pública da respuesta a los servicios públicos que ofrece el sistema. El privado tiene otra regulación. Hoy en lo que estamos es modernizarla, desburocratizarla... Mi objetivo es una administración sin papeles, quitar la documentación electrónica. Hoy se podrían hacer todos los trámites a través de la administración electrónica y estamos trabajando en este sentido. Claro que siempre hay una franja vinculada a una determinada edad que lo que quiere es presencia...
–España ha superado la barrera psicológica de los tres millones de funcionarios. ¿No le parece demasiado, con la que está cayendo?
–No, para nada. En España estamos por debajo de muchos otros países como Suecia. Me parece que la cifra de tres millones es bastante moderada. Creo que es un debate interesado.

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