martes, 22 de marzo de 2011

Del O’Donnell alcalaíno a la presidenta McAleese

La presidenta de Irlanda, Mary Mc Aleese, recibió  ayer en el Paraninfo la Medalla de Oro de la Universidad de Alcalá  en un acto al que también acudió el alcalde y, además de las autoridades, una nutrida representación de irlandeses que estudian en Alcalá.
Con la concesión de su medalla, la UAH reconoce los tradicionales vínculos de amistad y cooperación entre Irlanda y la UAH; los méritos académicos y profesionales de  McAleese,  muy activa en su faceta política en pro de los derechos humanos y la paz.
Durante sus discurso, la presidenta de Irlanda aseguró que "mi visita y este evento forma parte de un proceso por el que dos viejos amigos, España e Irlanda, se reencuentran y recuerdan la riqueza de su legado histórico.  La enseñanza ha sido, y sigue siendo, uno de los pilares centrales de nuestra relación. Generaciones de estudiantes irlandeses en el pasado se han beneficiado de la inspiración que ofrece esta y tantas otras universidades españolas".
Antes, en un discurso con partes en inglés y otras en español, el rector de la Universidad de Alcalá, Fernando Galván, destacó  la "trayectoria académica y profesional como universitaria y jurista" de la presidenta McAleese, así como "su compromiso con la paz y la defensa de los derechos humanos". Galván subrayó asimismo los vínculos que unen a la UAH con Irlanda: desde la llegada de los primeros estudiantes irlandeses en el siglo XVI y la creación del colegio irlandés de Alcalá en 1649 –destinado hoy a los estudiantes extranjeros que aprenden español en Alcalá– a los numerosos convenios de colaboración con universidades irlandesas. Galván anunció que, gracias al apoyo de la Embajada y del Gobierno irlandés, se implantará en la UAH otro título propio: en este caso uno relacionado con la cultura y la lengua irlandesas..
La visita de la presidenta McAleese es el último hito del secular vínculo entre Alcalá e Irlanda. El penúltimo lo protagonizó hace tres años el prestigioso actor y director escénico dublinés Denis Rafter, doctorado por la Cisneriana.  ¿Qué más pueden tener en común esta ciudad del corazón de la meseta ibérica con la isla verde? Exactamente lo mismo que ha unido históricamente a los irlandeses y a los españoles en costumbres y credo religioso. El catolicismo y la enemistad ancestral con los ingleses han sido, en concreto, motivos de simpatía entre Irlanda y España de toda la vida. Y en virtud de esa tradición Alcalá abrió en el siglo XVII su universidad a los hermanos irlandeses.
Irlanda era, en aquel tiempo, un territorio bajo dominio de los ingleses, cuya religión era protestante merced al cisma anglicano. El culto católico en Irlanda estaba, por tanto, perseguido y otros países del Continente se ofrecieron a sembrar la fe y los saberes entre la juventud de la isla, como obra piadosa. Así, en 1630 se fundó en Alcalá el Colegio Menor de San Patricio, por obra del irlandés John O'Neill, al que acudieron una veintena de jóvenes irlandeses, pero también de los países bajos, tierras donde el protestantismo avanzaba imparable.
No obstante, tendrían que pasar algunos años para que el colegio reuniera unas condiciones aceptables. Fue gracias a la intercesión de un noble portugués, el barón Jorge de Paz Silveira, cuando el Colegio de San Patricio se edificó con sus hechuras actuales en la calle Escritorios, siendo refundado por la baronesa Beatriz de Silveira en 1645. Los barones portugueses (Portugal formaba parte  de la Corona española en aquella) dejaron además rentas suficientes para que el colegio no dejara de funcionar. Y así fue durante casi 150 años, con el paso por la ciudad de decenas de estudiantes irlandeses, que luego regresaron a su país como sacerdotes. En la recta final de siglo XVIII las estrecheces económicas terminaron asfixiando el Colegio, conocido ya como 'de los Irlandeses'.
Concluyó así la presencia de la estudiantina irlandesa y comenzó la decadencia del edificio, que sufrió un progresivo deterioro hasta que fue rescatado por el Ayuntamiento en los años 80 de pasado siglo. Para entonces ya había nuevos estudiantes irlandeses en la Universidad, los Erasmus del siglo XX. Y en los 90 se encontraron con una plaza dedicado a ellos, la de los Irlandeses, que ocupa en buena parte la huerta y el patio perdidos del colegio, del que hoy solo se conserva la crujía de la fachada y es utilizado como centro académico de intercambio estudiantil tras ser cedido por el Ayuntamiento a la Universidad.
También en esa década, en 1997, y muy cerca de la plaza, en el Corral de la Sinagoga, abrió sus puertas un pub típico irlandés, el Whelan's,  al que siguieron otros en años siguientes. Eso sí, mucho antes, en el siglo XIX, Alcalá sumó de rebote otro trébol: su primer gran parque público,

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