viernes, 4 de marzo de 2011

La culpa, de un estornudo.

Un cúmulo de circunstancias acabaron en desgracia el pasado lunes. Daniel Yugueros, de 35 años, atropelló  mortalmente a Ricardo Díaz en un paso de cebra de la calle Colegios. La velocidad del coche y un estornudo en el peor momento son los elementos que los agentes manejan para este atropello a plena luz del día. El autor, que tuvo que ser atendido de una crisis nerviosa en el lugar del suceso, dio negativo en el control de alcoholemia.    
Fue justo en el momento de estornudar, cuando se pierde durante unas centésimas la visión de la carretera. Eran las 10.35 de la mañana y Ricardo Díaz, vecino de Anchuelo, cruzaba por el paso de cebra ubicado a la altura del número 4 de la calle Colegios, frente a los Juzgados. Fue entonces cuando un turismo le atropelló causándole la muerte. La Policía investiga ahora las causas del suceso. Las primeras pesquisas indican que la velocidad no era tan alta como en un principio se creyó. Pero aun así el impacto fue mortal.  
El hombre, que regentaba el bar Nino en Anchuelo, estaba cruzando por el paso de cebra que hay justo en la puerta de los juzgados cuando fue arrollado por un Peugeot 207 de color blanco que circulaba desde Aguadores a la Plaza de Cervantes.
El fuerte impacto provocó a la víctima un traumatismo craneoencefálico muy severo, además de otras graves lesiones, por lo que el Summa 112 únicamente pudo confirmar su muerte cuando llegó al lugar del suceso. El turismo, que se paró unos metros más adelante, presentaba la marca del golpe en el cristal del conductor.
Daniel Yugueros dio negativo en la tasa de alcoholemia. Tanto él como su acompañante tuvieron que ser atendidos por el equipo médico sanitario del Summa debido a una crisis de ansiedad, aunque posteriormente fueron dados de alta en el lugar.
La vía, limitada a 50 km/hora, es una de las más transitadas del casco urbano, tanto por su ubicación como por los servicios administrativos que se encuentran en la misma, y está regulada por varios pasos de cebra. Fuentes conocedoras de la investigación aseguran que se trata a todas luces de un desgraciado accidente sin propósito de huida ni agravante de alcoholemia.

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