viernes, 25 de marzo de 2011

Para percal, el de Portugal

Recorte usted, pero no nos quite nada. Saque el dinero de donde quiera, pero no nos pida más. Suprima lo que haga falta, pero al mismo tiempo que no nos falte de nada. Con ese pensamiento blando ha acabado por los suelos el Gobierno portugués: ni la izquierda ni la derecha quiso apoyar su plan de recortes. Y así el rendimiento de los bonos portugueses a diez años se sitúa por encima del 8% por primera vez desde la introducción del euro después de que las agencias Standard & Poor's y Fitch rebajaran la nota de la deuda lusa. De esos mimbres, piensa el dinero, no saldrá de momento ningún cesto.

España, Madrid o Alcalá podrían encontrarse en una situación similar. Rajoy encuentra en la siesta el refugio contra las incomodidades: apretar hay que apretar, pero el que se tiene que achicharrar concretando es el que duerme en Moncloa. Madrid tampoco ha alcanzado consenso en cuanto a los recortes. Ni dentro del PP lo hay: Gallardón se muda, sube impuestos, tiene más deuda que nadie. Y los cañoneros de Génova claman por la austeridad. Pero el paralelismo se ve sobre todo en España. Portugal está sumida en una crisis política tras el rechazo parlamentario al plan de ajustes del Gobierno de José Sócrates, que presentó su dimisión tras fracasar su iniciativa. España tiene un gobierno cogido con alfileres. Pero la legislatura se agota, se echará un año a perder. ¿No sería mejor acabar ya con la agonía?

La la deuda española resiste por el momento las tensiones derivadas de la crisis en Portugal y la prima de riesgo se mantenía en 193 puntos básicos, aunque el rendimiento de los bonos a diez años subía al 5,203%. España no es Grecia. En el caso de los bonos griegos, la prima de riesgo alcanzaba los 947 puntos básicos y un rendimiento del 12,655%. Pero tampoco lo era Irlanda: el diferencial se amplió a 691 puntos básicos y la rentabilidad se situaba en el 10,181%. Recemos.

Una ciudad inteligente.
No todo son malas noticias en la tierra de los lusos. Hay una de la que podemos tomar nota. Allí harán una ciudad inteligente o smart city. Estará en la localidad de Paredes, cerca de Oporto. Microsoft ha dado el paso y ha desarrollado un poyecto que tardaría cuatro años en completarse y ocuparía unas 1.670 hectáreas para 225.000 personas, un poco más que Alcalá. ¿Como se hace inteligente a una ciudad? Pues dotando, por ejemplo, a todos los edificios de la ciudad con dispositivos y sensores que controlen cualquier tipo de parámetro para que en caso de fuego o incidente se pueda actuar con mayor rapidez. Pena que en California no se lo hayan aplicado. Paradojas.

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