miércoles, 13 de abril de 2011

Ya está bien de realidades, queremos promesas

Rara vez sale de un mitin material para pensar más de media hora. La más honrosa excepción fue el sobresaliente monólogo de Felipe González en el mismo pabellón del Val en 2008 justo antes de las elecciones generales. No se dejó nada en la bodeguilla, desde el precio del petróleo hasta la medalla a Aznar en el Congreso de EEUU pasando por la inmigración y las carreteras españolas. Fue seguramente el más elaborado parlamento que he escuchado en esta ciudad en boca de un político.

Por lo general los argumentos son de trazo grueso, pero hay al menos sitio para las buenas intenciones: el domingo hubiese bastado un reconocimiento explícito de que lo mismo que tiene Toledo u otras ciudades patrimonio (inversiones fijas y un organismo, presidido por los reyes, en el que está el ministerio de Cultura y las administraciones local y regional para canalizarlas) lo necesita Alcalá. No hablo ya de merecer, digo que no podemos estar siempre esperando a dar el salto. Como en aquella pintada de Mayo del 68: "Basta ya de realidades, queremos promesas". Las expectativas se suelen ver siempre defraudadas: Aznar venía y hablaba de lo suyo, Rajoy en su día sólo habló de Bartolo... y Zapatero el domingo presumió de Plan E y de estar poco informado: alabó el parador de Rato y amagó con lanzar una competición de chapa y pintura con el alcalde. Casi nada.

En este periódico, salvo enseñar los calzones a Su Majestad, hemos hecho de todo y ha deshora –la única hora que había– para pedir un minuto de atención: desde preguntar al monarca por el non nato Museo de la Lengua hasta perseguir al director del Instituto Cervantes que nos quería abandonar pasando por los conatos de recordatorio a la ministra Sinde para que recuerde el Patronato de marras: ¡Que se lo piden ya hasta los senadores!

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