lunes, 23 de mayo de 2011

César Antonio Molina: "La poesía me ha ayudado a ser mejor persona”

Exministro y exdirector del Instituto Cervantes, César Antonio Molina cosechó su propia polémica cuando el alcalde denunció la fuga de la institución de su sede central en Alcalá. Accede a la entrevista con la condición de no mencionar el pasado. Ahora es poeta, aunque la sombra del ministerio le asoma por los párpados sin poder evitarlo a la hora de la sobremesa. Se ha ido, pero puede volver.  
–¿A un ministro le viene bien ser poeta para no ser un verso suelto?
–Bueno, a un ministro le viene bien el ser alguien antes de serlo, durante el tiempo que lo es y, sobre todo, después. Y yo ya era un escritor, un poeta, un profesor y un gestor cultural antes; lo fui entonces y lo soy ahora.
–Ha dicho alguna vez que la poesía le ha hecho mejor persona…
–Me ha ayudado. Me ha ayudado a ser mejor persona, me ha ayudado a entender mejor a los demás y me ha ayudado a vivir y a entender un poco la vida.
–¿Alguna vez ha tenido la tentación de recitarle algún autor a alguien?
–Sí, lo he hecho muchas veces a sabiendas de que le iba a venir bien. Un autor, una obra e incluso un poema o un fragmento de alguna novela.
–Si tuviera que imaginarse el futuro acorde con el universo que plantea un autor de poesía, ¿cómo le gustaría que fuese, como lo pensó Salinas?
–En realidad, la poesía de lo que habla es del presente y del pasado; y el futuro no existe más que ese presente. Y es siempre una rememoración de otras épocas, de otros tiempos y es la huella que dejamos, y es la lectura que nosotros hacemos de los grandes escritores de otro tiempo a través del diálogo que van teniendo con ellos. Entonces, vivimos un presente permanente dialogando con otras personas de otro tiempo del pasado tratando de dejar un mensaje a la gente del futuro.
–Hace poco leí que la poesía era el libro de instrucciones que nos encontramos cuando llegamos a este mundo. ¿Usted lo ve así?
–La poesía es una manera de entender el mundo, una manera de guiarnos por el mundo, una manera de reflexionar sobre el mundo, una manera de pensar y también una manera de alcanzar cierto estado de felicidad a través de ella.
–¿Cree que la poesía seguirá teniendo exactamente el mismo sentido si un día ya no la leemos en un libro de papel?
–La poesía es la palabra y la palabra no va a ser suprimida ni va a ser cambiada por nada. Esté en el soporte que esté. El problema sería que la palabra desapareciera y entonces si que no habría poesía. Pero estando la palabra, nos da igual el soporte que sea. Habrá gente que en el futuro utilice instrumentos tecnológicos distintos al papel pero la palabra va a seguir existiendo y va a estar por encima de cualquier soporte.
–Justo con esta crisis económica, en este caso de principios de siglo... ¿cree que va a surgir alguna generación perdida o una Generación del 98 desde el punto de vista literario como una reacción a lo que estamos viviendo?
–No creo, porque los tiempos han cambiado mucho y el 98, antes de la Guerra, durante la Guerra, el papel del intelectual era importante en nuestro país, se le escuchara más o menos. Pero lo que decía Ortega, cuando decía delenda est monarquía, era casi condenarla a muerte y lo decía un intelectual. Hoy no hay ningún intelectual en España que tenga semejante prestigio para poder hacer cualquier afirmación que, a posteriori, se convierta en realidad. ¿Por qué hoy tenemos menos influencia? Porque hoy están los medios de comunicación, el mundo audiovisual, el mundo de Internet y entonces nos hemos diluido en esa inmensidad de medios, de fuentes informativas. Lo que podemos es dar testimonio, un testimonio cívico, de conformidad o disconformidad pero la influencia en la sociedad, desgraciadamente, es mucho menor.

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