martes, 3 de mayo de 2011

Víctimas del 11-M reciben con alivio la noticia de la muerte de Bin Laden: “Cuando lo vea muerto lo creeré”

María José Álvarez se subió a un tren de cercanías en Alcalá el 11 de marzo de 2004 sin imaginar que pagaría con su vida el fundamentalismo alimentado por el terrorista más buscado: Osama Bin Laden. Delfino Vázquez, su cuñado, carga con la pena de la muerte de la hermana de su mujer y la rabia por la condena "demasiado blanda" que se impuso a los autores de la masacre. Pero por fin anteayer le llegó desde Pakistán una noticia que celebrar.
"Hasta que no lo vea muerto no me lo creo", explicaba ayer por teléfono a Diario de Alcalá este asturiano, que hubiese preferido otro final para Bin Laden: "Un juicio hubiese sido mejor, y que le hubiesen condenado a cadena perpetua para que se pudriese en la cárcel".
La muerte de Bin Laden es un "alivio" para la familia de María José Álvarez. De no haber madrugado ese día, ahora tendría 55 años de edad.  Desde la localiad de Villasola siempre han pedido un castigo ejemplar para los autores del atentado que segó la vida de esta mujer. Ahora, pese a que Bin Laden nunca adjudicó directamente a su organización la autoría de los sangrientos atentados de Madrid, Delfino no tiene "ninguna duda" de que quien ha pagado esta semana con su vida es el autor intelectual de la masacre.
La amargura es que ni el hecho de que haya caído el más relevante líder del terrorismo islámico les devolverá a María José, una mujer asturiana que a mediados de los años setenta  se trasladó a Madrid, tras encontrar trabajo en Alcalá. Aquí se casó y tuvo a su único hijo. Su marido halló un empleo en Vedereca y, pese a la distancia, ella nunca perdió contacto con su tierra natal. Formaba parte del Centro Asturiano de Alcalá y, según recordaron sus familiares a La Nueva España, siempre seguía con sumo interés la actualidad de Asturias, adonde regresaba en cuanto le era posible. De hecho su última nochevieja transcurrió en Villasola, en la casa de sus padres.
Cuando fue asesinada estaba pensando en pasar unos días de descanso en el concejo de Lena, donde vive su cuñado. Pero el día 11 de marzo de 2004, María José Álvarez, como hacía todos los días, cogió el tren en Alcalá para acudir a su puesto de trabajo en la Viceconsejería de Educación de la Comunidad de Madrid. El fanatismo terrorista le segó la vida, como a otras 189 personas.
El lunes el cuñado de María José, Delfino Vázquez, fue informado de la operación antiterrorista por su mujer, "con una sonrisa en la boca". En casa están convencidos de que "es una buena noticia que esté muerto". Aunque Delfino hubiese sentido más alivio, insiste, con un juicio. 
Preguntado sobre si la guerra de Afganistán está sirviendo para algo, Delfino no encuentra respuesta. Pero hay una cosa que tiene clara Delfino Vázquez, "cuantos menos terroristas haya, mucho mejor".  Y el peor de todos ha sido borrado del mapa en un rincón de Pakistán. 
La presidenta de la Asociación 11-M afectados del Terrorismo, Pilar Manjón, considera que la muerte de Osama Bin Laden en una operación militar estadounidense lo convertirá "en un mártir" y no supone el fin del terrorismo internacional. "Se ha muerto un monstruo, pero han matado a un mártir, lo van a convertir en un mártir", dijo Manjón. Por otro lado, Bin Laden es protagonista de un virus que circula l Facebook, donde los usuarios son instados a hacer click en un link que supuestamente mostraba un video de su muerte.

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