miércoles, 8 de junio de 2011

Cisneriana cambalache, problemática y febril

Que la universidad en España ha de ser una porquería ya lo sé. En el quinientos seis, y en el dos mil, también. Que siempre hubo gerentes, protodocentes y estudiantes estafaos, adjuntos amargaos, Crusas y dublés. Pero que acabado el siglo veinte todo esto es un despliegue de vaciedad docente, ya no hay quien lo niegue. Vivimos revolcaos en un merengue, y bajo el mismo chorro todos inundados. Hoy resulta que es lo mismo usar birrete que a un traidor, ser estudiante del consejo, profesor o estafador... ¡Todo es igual! ¡La endogamia es mejor! Lo mismo un burro que un gran profesor. No hay egresaos ni escalafón, a los estudiantes los han igualao. Si uno contrata en la impostura, y otro roba en su ambición, da lo mismo que se aburra, cierre el campus, haya goteras o inundación. ¡Qué falta de respeto, qué atropello el del rector! Cualquiera es un doctor, cualquiera es un ladrón... 

Mezclao con don Rodrigo, va Virgilio y don Galván, Queipo y Napoleón, y no llega su San Martín... Igual que en la vidriera  irrespetuosa de los cambalaches, se ha mezclao la vida, y herida por un sable sin remache, ves llorar la excelencia junto al birrete del rector. 

Cisneriana cambalache, problemática y febril... El que no llora no mama, y el que no medra es un gil. 

¡Cuarteles nomás...! ¿Cuarteles? ¡Qué va...! ¡Que allá en Campus nos vamo' a forrar! No pienses más: montante un grado. Que no importa si nadie se ha matriculado. Es lo mismo el que estudia, noche y día como un buey, que el que vive de los otros, sólo contrata y siempre procura quedar al filo de la ley... 

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