miércoles, 15 de junio de 2011

Cómo sacar a los diputados del despacho

De aprobarse durante esta nueva legislatura, como es el objetivo de la presidenta Esperanza Aguirre, su división en circunscripciones electorales, Madrid (6.548.684 habitantes a 1 de enero de 2010) entraría a formar parte de un selecto club peninsular: regiones uniprovinciales que han creado demarcaciones electorales para que cada zona tenga sus propios diputados de referencia. El caso de Madrid es si cabe más necesario, pues no existe ningún caso en España en el que un censo tan abultado vote una misma lista. En realidad pedir el voto por demarcaciones en las elecciones regionales no es reclamar una fórmula extraña. Este sistema es la norma en España, pues la mayoría de las comunidades autónomas tienen varias provincias, y cada una vota una lista de diputados distinta para su parlamento regional. Y entre las uniprovinciales ya hay dos que  se sumaron al voto por zonas hace más de dos décadas, estableciendo demarcaciones en su estatuto. Estas dos comunidades uniprovinciales con un 84% y un 78% menos de población que Madrid respectivamente son Asturias y Murcia. La comunidad madrileña no se ha sumado a este sistema pese a tener otro handicap que ellas no tienen: el enorme peso poblacional de la capital en el censo.
Este factor es uno de los que empujar a los diputados y a los partidos en centrarse en asuntos de la capital, o directamente en polémicas o debates nacionales muy propios de una región que no tiene unas señas de identidad tan profundas como Cataluña o Andalucía. Resultado: los diputados apenas se alejan del centro de la capital más que para ir a la Asamblea, que está en Vallecas.
En las regiones en las que los diputados están adscritos a una zona los electos deben estar, teóricamente, dispuestos a partirse la cara por los territorios a los que deben su acta y a patearse las calles de cada pueblo, ciudad o pedanía donde viven sus electores. Y la extensión del modelo a la Comunidad de Madrid supondría que los vecinos de Alcalá y comarca podrían poner cara, nombre y apellidos y hacer un mayor marcaje a sus representantes, cuya cifra podría ascender a nueve. Actualmente las visitas de los diputados a Alcalá son tan escasas que aparecen en los medios cuando vienen.    
La apuesta de Aguirre, que es compartida por el alcalde complutense, Bartolomé González, podría suponer la mejora de un modelo. Pero para contar con el apoyo grupos como PSOE e IU debería superar algunas imperfecciones. Tanto en Asturias como en Murcia, el sistema de circunscripciones, que ha sido positivo para acercar a los políticos a los ciudadanos, ha sido nocivo para las formaciones políticas más pequeñas o las de nuevo cuño. Pero a pesar de todo grupos pequeños como UPyD se han mostrado abiertos a estudiar este siste,a.
El Principado de Asturias –donde hay que obtener un  3% como mínimo de los votos para obtener representación— cuenta con tres áreas electorales: una Central, en la que se eligen 34 diputados; una Occidental, con 6 representantes en la Junta General; y una Oriental, con 5 parlamentarios regionales.   
En las elecciones del pasado 22 de mayo la formación liderada por Francisco Álvarez Cascos (Foro Asturias), obtuvo 16 de los 45 diputados; el PSOE, 15; el PP; 10; e Izquierda Unida-Los Verdes, 4. De no haber circunscripciones, los resultados serían muy similares, pero IU hubiera ganado un parlamentario más, de ahí que esta formación abogue desde hace años por un cambio en la ley electoral.
"no valen lo mismo". Fuentes del Foro Asturias aseguraron a Diario de Alcalá que, efectivamente, no son "especialmente partidarios" de las circunscripciones, "porque a la hora de contar los votos, no todos valen lo mismo, con lo que resultan perjudicados los partidos políticos minoritarios o los que empiezan".
La situación parece ser algo más grave aún en Murcia, tal y como explicó, por su parte, José Antonio Pujante, coordinador general de Izquierda Unida en esta comunidad: "El modelo no tiene ni una sola ventaja. Nuestra ley electoral es la más perversa y peor de todas, porque las cinco circunscripciones agudizan al máximo las distorsiones electorales de la Ley D'Hont. Además se necesita alcanzar un 5% de los votos en toda la región para poder tener representación, de modo que uno puede ganar un diputado en una circunscripción y, sin embargo, quedarse sin él en el cómputo general". Pujante pone como ejemplo el de las últimas elecciones autonómicas. Izquierda Unida, con 51.000 votos, sólo tiene un parlamentario regional; el PSOE, con 150.000, 11; el PP, con 389.000, 13; y UPyD, con 29.000 votos, ninguno, ya que no superó el 5% mínimo.
"Nosotros ganamos 11.000 votos respecto a 2007 y sólo logramos un escaño, mientras al PP le bastó con subir 3.000 para obtener cuatro adicionales", denuncia el líder de IU en Murcia, que considera que el sistema, sino ideal, si sería mejorable, con menos circunscripciones o "con un aumento en el número de diputados de la cámara que se repartieran creando una sexta circunscripción donde irían a parar los restos de votos de las distintas formaciones".
En cuanto a la teoría de que el sistema electoral por circunscripciones acerca a los políticos a los electores, José Antonio Pujante es claro y tajante al respecto: "No es más que una pantomima. Esto no es más que un modo de mantener el bipartidismo en Murcia".

No hay comentarios: