viernes, 17 de junio de 2011

Si matan al banquero el crédito también morirá

Los desahucios son la muerte civil del ciudadano. Cuando eso sucede, no le queda al individuo nada con lo que corroborar que el sistema funciona y que él forma parte de él. Estos días se han detenido varios de estos procesos, feísimos y por cierto muy costosos también para la Administración y para el dueño de la casa cuando se trata de un alquiler. Se han puesto sobre la mesa todo tipo de soluciones, incluyendo la dación en pago: no tengo dinero, así que te quedas con lo que me compré con la suma que me prestaste. Explicado de una manera más técnica, una dación en pago es una figura jurídica consistente en que un deudor ofrece a su acreedor una prestación distinta de la inicialmente pactada, aceptándola éste último y quedando así pagada la deuda. Hace poco leí que los italianos tienen una fórmula para denominar a esta figura: prestazione in luogo dell'ademplimento. Se traduce, y copio literal, como "prestación en lugar del cumplimiento". No suena mal, habrá que ver si el banco, tras estudiar cada caso para ver si la operación a él también le beneficia, da el paso. Éste es un punto clave, pues la patada en la puerta y el desahucio no son los principales problemas de los propietarios, aunque sí los más agudos... 

En España hay mucha gente que no logra acceder a una hipoteca. Los bancos son dueños de prestar o no su dinero, pero ahora exigen tantísimo a los que aspiran a independizarse que muchos no llegan. Como hay menos liquidez, hay más miramientos a la hora de fiarse. Como decía el chiste: para pedir un préstamo has de demostrar que no lo necesitas. Pero además las reservas y los beneficios han caído en muchos ámbitos, por lo que el margen ha de subir.  

En un clima de indignación general es fácil caer en la tentación de proponer condiciones leoninas para tanto banquero aprovechado. Pero si se les fuerza a aceptar cualquier cosa a cambio del dinero que prestaron puede encarecerse el crédito y cerrarse el grifo. Y ese cuello de botella sí que afecta a una gran mayoría. De él depende también el empleo, y con él el mantenimiento de la protección. 

1 comentario:

Antonio Pérez Barrero dijo...

Lo grave no es que se admita la dación en pago o no para las hipotecas existentes. Al fin y al cabo, que cada uno apechugue con lo que ha firmado.

Lo grave es que no se haga nada para que cambie. Cuando yo era pequeño, mi padre, respondiendo a mi pregunta, me explicó en qué consistía una hipoteca: 'es un préstamo en el que se ofrece como garantía el mismo bien que se adquiere con el importe del préstamo'. Me pareció razonable y más tarde entendí que por eso el banco pide saber qué casa te vas a comprar y en qué estado se encuentra, para lo que solicita una tasación.

¿Por qué la ley actual protege al banco frente a las caídas de precio de las viviendas? ¿Caídas de precio de las que la banca es en buena medida responsable? Al fin y al cabo, su trabajo consiste en calcular el riesgo y el valor de las garantías de préstamo.