miércoles, 27 de julio de 2011

Palabra de miembro


Si al cabo de la vida ni matas ni te matan es porque te ha faltado tiempo sobre el planeta. Si no, al tiempo. Goytisolo cantó en Palabras para Julia lo poco que abultamos por dentro:
...Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno,
son como polvo, no son nada...
Pero cuando se juntan por países, se hermanan por razas, se intentan arracimar en géneros, se enrocan en castas, se apiñan en creencias... unos y otros valen más que otros y unos. Y así se inventan los pueblos elegidos, las naciones bendecidas y las perspectivas de género. A ésta última debemos la graciosa ley contra los malos tratos, que hace distingos en cuanto al sexo de víctima y verdugo, inventando un terrorismo machista donde sólo había crímenes individuales.
Pero la realidad termina por despedazar los subterfugios de los hombres y mujeres con mando en plaza con la misma violencia con la que anteayer Ángel Luis J.T., de 45 años, descerrajó seis tiros contra su ex novio Marcos H.H., de 28 años. Acto seguido, se disparó un tiro en la cabeza, con la misma sinrazón salvaje con la que muchos indeseables mandan a sus amadas al otro barrio minutos antes de embarcarse ellos también.
En caso de estar vivo debería caer sobre el asesino el más duro de los castigos, tenga colita o chichi, trenza o pelo-pincho, ovarios o testículos. Y la memoria de su víctima –lleve pantalones o falda, sea hombre, mujer o híbrido con gasolina y diesel– debiera ser resarcida en la medida de lo posible por el vil ataque.
Pero no. Se quiso dibujar una yihad de pililas contra las mujeres, que jamás han sido ni serán una piña porque los hombres tampoco lo somos. Somos todos animales despreciables y geniales, generosos y asesinos. Y de cintura para abajo no tenemos salvo lo que trajimos puesto. Si tuviese que definir al ser humano en una línea diría que somos de cuidado. Tal vez los animales también lo son, pero la verdad es que no tengo el gusto. Pero si no  metemos en el mismo saco los chuchos, algún miramiento deberíamos tener con nuestros semejantes.
Palabra de miembro.




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