miércoles, 20 de julio de 2011

Una princesa sin ‘cara B’


xavier colás n alcalá
Ha ocurrido muchas veces: se bajan los Príncipes del coche y al otro lado de las vallas la gente grita “¡Letizia!”. Es una marca reconocida mundialmente, cada gesto suyo se vende a buen precio en el mercado de imágenes internacional y cualquier vestido puede ser noticia.  
En el Parador de la la calle Colegios de Alcalá se vio ayer cómo  los funcionarios de Casa Real tratan de darle a la proyección de la
Princesa su dimensión y orientación justa: ni más ni menos. “El control sobre lo que hacemos es mucho mayor que hace diez años”, cuenta un periodista que va camino de las dos décadas cubriendo informaciones de Casa Real. Ayer los fotógrafos no se podían mover de su sitio, y aún así la seguridad de Zarzuela insistió que que sólo retratasen a los príncipes cuando ya los tuviesen frente a ellos: nada de captar instantáneas de ellos hablando al otro lado del cristal o fotos de espaldas. “Con ella frecuencia sale o entra detrás del Príncipe”, así que  es más difícil hacerle una foto más allá de la oficial, se lamenta otro fotógrafo de prensa rosa. “Yo he tenido problemas con la gente que la acompaña por hacerle una foto de espaldas”, se queja otro habitual de los eventos de los Príncipes, pues todavía colea la polémica por aquella foto con Carla Bruni en la que ambas presumían de nalgas.
El Rey, que siempre ha tenido un trato muy próximo con todo el mundo, cada vez se muerde menos la lengua. Hace unos meses se quejó ante los periodistas que especulaban sobre su salud: “Quereis matarme y plantarme un pino en la tripa”, dijo antes las cámaras. Al parecer, hay más regañinas: “El año pasado se tropezó con una alfombra y casi se cae”, recuerda un reportero gráfico, “los fotógrafos disparamos en ese momento y el se volvió hacia nosotros”. “Hombre por favor... sois unos macarras” dicen que dijo el monarca.
Los eventos de Casa Real atraen cada vez a más periodistas, coinciden los profesionales. Y si se trata del Rey, interesa su salud más que el acto muchas veces. Y si son los Príncipes, “lo que más vende es Letizia”. Ayer los escoltas chistaron hasta a los redactores que se atrevieron fotografiar a la pareja con su teléfono móvil. Incluso en Alcalá, no hay más Príncipes que los oficiales. O al menos eso es lo que se intenta vender ante unas cámaras que son, pese a los disgustos, adictas a Letizia.  

No hay comentarios: