miércoles, 30 de noviembre de 2011

Palacete en grado de tentativa

Propongo que se tipifique el delito de Palacete. Nada bueno está saliendo de ahí, y en su ansia se comenten desmanes. La clase media le ha trepado por las barbas al sistema de castas con el invento del adosado: aquí no hay quien se pague nada pero resulta que un jardín lo tiene cualquiera. Hemos ido a más: antes de que empezaran los noventa nos maravilló Juan Guerra, esquilmando un despacho que era de todos. Robó un porrón de monedas de veinte duros y le hicimos hasta coplas. Han pasado 20 años y la gente tiene chaletillos donde Cristo perdió las chanclas, así que a los medradores sin causa sólo les queda como aspiración el palacete. En la vida puedes lograr tener un pisete, un chalete o un zulete. Pero un palacete es peor que desear a la mujer del prójimo, es la perdición de los que lo tienen todo. Los duques consortes, los presidentes autonómicos, nadie se salva. Una noche sueñas con el palacete y en la trena te piden plaza.

Hay que volver a utopías más templadas: si es un piso, que sea exterior... y si es adosado, que sea de los que hacen esquina. Esos son los sueños de la gente honrada, el resto son infectados. La clase alta va supurando este pus y el rey, al que la RAE le ha quitado las mayúsculas y el yerno el sueño, va por la vida con gafas de sol. Alemania no coloca deuda y me avisan de que el alcalde de Guadalajara ha ido a visitar oficialmente a los animales del zoo. Paz, piedad y un par de liberados sindicales para la jaula, le habrán pedido los leones. 

Y un duque, de postre.


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