miércoles, 9 de noviembre de 2011

Un chamizo en Ferraz

Kennedy era un tipo con sentido del humor. Sus primeras medidas económicas empeoraron el empleo y el déficit pero él, ajeno al desánimo, pasó revista al asunto en la reunión del gabinete diciendo que "parece que lo peor de la crisis no ha pasado, pero sí todo lo demás". Precisamente él, que había usado su ironía en las campañas para criticar la situación económica que se avecinaba: "Lo que dicen los republicanos sobre el estado de la economía me recuerda a ese forense que tras repasar la escena del crimen quitó hierro al asunto diciendo que de las 19 puñaladas sólo dos eran mortales". JFK ganó, pero la coyuntura no remontó a la primera. Nos suenan sus discursos, no sus cifras.
Rajoy y Rubalcaba eligieron no hacerse daño, porque lo que no mata al contrario engorda a los pequeños, al 15-M o al desánimo. Rubalcaba hizo mal lo que Ana Pastor hace bien en su programa de TVE. Y Rajoy hizo bien en no soltar ni prenda sobre los duelos y quebrantos que nos esperan, porque va a ser la Realidad la que nos los aplique. A ella podríamos pedirle explicaciones, lo que nos hermanaría con el existencialismo de Camus.
El combate está siendo entre un sordo y un mudo. Rubalcaba desoye las encuestas para huir de la depresión, desoye a la izquierda desencantada para abrazarse a los viejos rockeros. Y desoye los consejos porque lo que necesita no se lo puede brindar la lógica. Quiere el chamizo de Ferraz y Mariano se lo va a tasar bien baratito. 

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