viernes, 4 de febrero de 2011

Siguen las dudas sobre el futuro del Alborada

La guardia pretoriana de la consejera de Educación no permitió a los periodistas hacerle la pregunta del día: qué ocurrirá si finalmente el Ministerio de Educación cumple su amenaza de prohibir que se renueven conciertos con centros que, como el colegio Alborada en Alcalá, segregan por sexo. Precisamente esta semana el Tribunal Supremo (TS) ha abierto un rayo de esperanza para este polémico colegio de Alcalá, al haber confirmado la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía que suspende la orden que obligaba a no segregar por sexo para mantener el concierto. La Consejería de Educación quería, igual que ahora el ministerio, dejar sin concierto a  los 12 centros concertados que en Andalucía aún segregan. El Tribunal Supremo (TS) ha confirmado la sentencia de la sección tercera del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) que, en noviembre de 2009, suspendió de forma cautelar las órdenes dictadas por la Consejería de Educación y que permitían a los 12 centros concertados que en Andalucía aún segregan por sexos continuar con el concierto económico siempre y cuando en este curso 2010-2011 se tranformaran en mixtos.Según la sentencia del TS, a la que tuvo acceso Europa Press, no se ha admitido el recurso de casación que los servicios jurídicos de la Junta de Andalucía interpusieron ante la decisión del Alto Tribunal andaluz porque ésta es "conforme con el ordenamiento jurídico". Además, el Supremo ha condenado a la Administración educativa a pagar las costas derivadas del proceso, que ascienden a un máximo de 3.000 euros.Aunque los doce centros de educación diferenciada impugnaron las órdenes de la Consejería de Educación ante el TSJA, el auto del Supremo que se ha conocido este martes afecta al colegio Albaydar de Sevilla y establece que no ha lugar a la revocación de la sentencia del tribunal andaluz porque ésta "podría conllevar perjuicios irreparables" tanto para el centro como para los alumnos. De hecho, explicaba el TSJA que, de denegarse la medida de suspensión cautelar, se provocaría una "situación difícilmente irreversible" porque entre otras cosas, si se estimase el recurso de los demandantes tras matricular a alumnos y alumnas en este curso 2010-2011, "habrían de salir del centro los alumnos de distinto sexo a los que tradicionalmente han sido admitidos". En esta línea, el Supremo ha ratificado que el interés público (cambio de régimen de escolarización a partir del curso 2010-2011) no desaconseja la suspensión de las medidas cautelares y que los intereses del centro (mantenimiento temporal de la situación preexistente mientras se sustancia el recurso) van "en beneficio de los alumnos que asisten al centro escolar".Con todo, el TS ha admitido que esta resolución no cuestiona "el fondo del asunto" --es decir, la conveniencia o no de la educación diferenciada-- y que el acto enjuiciado deriva solo de la "renovación de un concierto educativo respecto de un centro que reunía los requisitos para ellos, salvo en el cambio administrativo de exigencia de que el centro escolarice alumnos de ambos sexos frente al sistema anterior que no lo hacía".  

miércoles, 2 de febrero de 2011

Hay que saber valorar lo que tienes en casa, sobre todo cuando eres el único que vive en ella

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Llega Groucho Marx al restaurante y dice: "Señorita, hoy tengo un montón de prisa, así que traigame sólo la cuenta". Como disparate tenía buenas trazas. Pero como modelo de negocio parece todavía mejor idea. En Alcalá un emprendedor ha inventado el restaurante sin comida: te traes de casa lo que quieras, sean sobras o pitanza entre pan.
–¿Qué tomarán los señores?
–Yo unas judías verdes que mi madre me ha puesto en un tupper.
–¿Y el señor?
–Pues yo traigo un bocadillito, que tengo que volver pronto al curro. Y... esto es un yogur, creo.
–Perfecto, tenemos un microondas cosecha del 2010, una delicia. Para acompañar les sugiero pan y para beber lo que quieran.
Hace años una errata en una nota de prensa bautizó el polígono Jumapi, donde está este moderno restaurante, como polígono Jumanji. Fue una premonición de que nos quedaban por ver cosas extraordinarias que Duchamp y Dalí no se atrevieron a pintar. Vi a Peter Pan almorzando comida de mentira y rula por internet la historia de un hombre que se apuntó a un gimnasio y cuando le invitaron a ver las instalaciones vio que la nave entera estaba vacía: solo paredes, suelo y escaleras.
–¿Pero dónde están todas las cosas, y los monitores?
–Vamos a ver, usted se quiere apuntar y nosotros le apuntamos: pero sabe bien que no va a venir nunca, como mucho un día. Así que no hace falta todo eso, que además encarecería la cuota.
A mi me gusta más la idea del Kyny3+, que así se llama el restaurante con comida para traer. Demorar la aparición por el gimnasio lo lleva uno fatal, pero compartir mesa y mantel con compañeros de trabajo con viandas caseras es uno de esos nuevos lujos baratos que quiero descubrir.
-Chacho, la cuenta.
–Son tres euros cada uno.
Por el micro, el pan y la bebida no está mal. Eso sí: la propina habrá que darla a nuestra madre. O a nuestra santa, que nos espera en casa. O darnos un abrazo nosotros mismos, si somos los autores del sandwich: hay que saber valorar lo que tienes en casa, sobre todo cuando eres el único que vive en ella.

lunes, 31 de enero de 2011

Más aulas, sí. Pero ataquemos los problemas a fondo

Aunque el ideal ha sido que primero lleguen las dotaciones y después los vecinos a los nuevos barrios, en muchos capítulos han sido los recién llegados los que han tenido que esperar a que se cortasen las cintas inaugurales. Los servicios básicos de transporte y abastecimiento de luz y agua, así como la seguridad, han de funcionar desde el primer día. Pero es necesario algo de paciencia en el plano comercial, y ahí están las caminatas para comprar que sufrieron los primeros vecinos de Espartales y Ensanche a principios de esta década. También tardaron los centros educativos o sanitarios.
El alcalde dijo ayer en voz alta algo que muchos han pensado: la ciudad va a crecer de nuevo hacia el norte, habrá que llevar aulas allí. No es una necesidad inmediata, porque  mucha gente ha estudiado fuera de su barrio durante varios años. Pero sí da una idea de por dónde van las nuevas prioridades en cuanto a construcción de centros. Es mejor que en la Consejería de Educación tengan noticia de esas necesidades cuanto antes, pues los plazos suelen alargarse.
Pero el Ayuntamiento no debería perder de vista que, por primera vez, y gracias al envejecimiento de la población, la prioridad general en el ámbito educativo no es la creación de más plazas. Durante los últimos años se han definido muy bien problemas que antes no tenían tanto relieve o tal vez estaban latentes: el fracaso escolar, la integración de los inmigrantes, las necesidades educativas especiales, las nuevas tecnologías, los idiomas y la disciplina. Esos son los puntos calientes sobre los que hay que trabajar. En algunos ámbitos, como el inglés, la última década ha sido muy fructífera. Otros, como la disciplina, necesitan que las recientes iniciativas legislativas refrenden su validez.
El Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid tienen una oportunidad de concentrarse en estos aspectos, que son los que realmente darán alas o pasarán factura a los madrileños de mañana, porque el tirón demográfico no es tan fuerte. Y los padres son los primeros que tienen que hacer un análisis un poco más profundo de la educación: no se trata sólo de tener más colegios, más cerca de casa, con mejores canchas o con mesas más nuevas. La política educativa es sumamente delicada, requiere consenso y una visión a largo plazo. Y muchas veces los problemas más graves no aparecen centro a centro, un ámbito en el que suele radicarse la acción municipal, sino en estudios transversales como las pruebas de nivel, los estudios sobre el fracaso escolar o, ampliando el marco, nuestro propio retraso tecnológico y productivo. En lugar de pelearse por las cifras y lamentarse de anacronismos o complejos, mejor luchar contra ellos desde la escuela.