viernes, 4 de marzo de 2011

Menos mal que mis fotógrafos me tienen presente en sus ratos de photoshop.



El precio es usted

Dicen que los periódicos sólo decimos dos verdades: la fecha y el precio. El resto, rumian los malpensantes, todo farsa y glosa. Trabuco y pesebre, que denunciaba palpando la viga en el ojo propio el sabio Nacho Escolar. Y, si yo me uniera, aunque fuese por despecho algún día, a ese coro de pesimistas supersticiosos, añadiría más munición al aserto: ni la fecha ni el precio son reales. Porque aunque ponga jueves, casi todo va sobre el miércoles. Y aunque ponga un euro, en realidad paga usted un poco más, aunque no con dinero. Le hacemos pasar páginas para que los anuncios le soben la retina un poco. Los periódicos no vendemos papel, vendemos lectores.
En verano la gente deja de dimitir, nadie hace huelga y sólo los sicarios y los ejércitos tienen la decencia de seguir matando y muriendo. Los medios cobramos lo mismo por el chismorreo agostal, tan hueco, que por el fragor de la primavera. Tenemos tarifa plana para narrar el fin del mundo o la maduración de la patata temprana.
Ahora desde Moncloa ponen sobre la mesa una idea: bajar el precio del Metro y el tren. No teman los maquinistas ni mis amigos de las taquillas del Cercanías, alguno de ellos seguidor de este humilde rincón, no les van a sisar de la nómina. Tampoco pagará la compañía menos a sus proveedores de luz ni de repuestos. Simplemente, será más barato. ¿Por qué no se nos había ocurrido antes?
Antes de que los pobres y humildes, o mejor dicho los que se creen que lo son, saquen la cazalla para brindar, habrá que encontrar al que va a pagar la fiestuqui. Yo se lo adelanto: será vía impuestos o, mejor todavía, que vaya todo a engrosar la deuda. Total... ¡los que vengan detrás ya irán arreando! No me parece mal, arrimaremos el hombro para ahorrar en oro negro. Pero antes que alguien, el Gobierno, tenga la gallardía de decir sobre su producto, los servicios públicos, lo que yo digo del mío: ¡El precio es usted!

La culpa, de un estornudo.

Un cúmulo de circunstancias acabaron en desgracia el pasado lunes. Daniel Yugueros, de 35 años, atropelló  mortalmente a Ricardo Díaz en un paso de cebra de la calle Colegios. La velocidad del coche y un estornudo en el peor momento son los elementos que los agentes manejan para este atropello a plena luz del día. El autor, que tuvo que ser atendido de una crisis nerviosa en el lugar del suceso, dio negativo en el control de alcoholemia.    
Fue justo en el momento de estornudar, cuando se pierde durante unas centésimas la visión de la carretera. Eran las 10.35 de la mañana y Ricardo Díaz, vecino de Anchuelo, cruzaba por el paso de cebra ubicado a la altura del número 4 de la calle Colegios, frente a los Juzgados. Fue entonces cuando un turismo le atropelló causándole la muerte. La Policía investiga ahora las causas del suceso. Las primeras pesquisas indican que la velocidad no era tan alta como en un principio se creyó. Pero aun así el impacto fue mortal.  
El hombre, que regentaba el bar Nino en Anchuelo, estaba cruzando por el paso de cebra que hay justo en la puerta de los juzgados cuando fue arrollado por un Peugeot 207 de color blanco que circulaba desde Aguadores a la Plaza de Cervantes.
El fuerte impacto provocó a la víctima un traumatismo craneoencefálico muy severo, además de otras graves lesiones, por lo que el Summa 112 únicamente pudo confirmar su muerte cuando llegó al lugar del suceso. El turismo, que se paró unos metros más adelante, presentaba la marca del golpe en el cristal del conductor.
Daniel Yugueros dio negativo en la tasa de alcoholemia. Tanto él como su acompañante tuvieron que ser atendidos por el equipo médico sanitario del Summa debido a una crisis de ansiedad, aunque posteriormente fueron dados de alta en el lugar.
La vía, limitada a 50 km/hora, es una de las más transitadas del casco urbano, tanto por su ubicación como por los servicios administrativos que se encuentran en la misma, y está regulada por varios pasos de cebra. Fuentes conocedoras de la investigación aseguran que se trata a todas luces de un desgraciado accidente sin propósito de huida ni agravante de alcoholemia.

domingo, 27 de febrero de 2011

Matices

No les descubro nada si les digo que el ser humano se ha movido siempre en busca de mejores condiciones. No es que en Madrid o en Barcelona tengan muchos hijos: simplemente, hubo muchos en muchos lugares que hicieron el petate. El crecimiento las ciudades es el despoblamiento de los pueblos. Pero la crisis ha acabado con la inocencia con la que afrontamos este proceso: ya no hay buenos y malos. Aparecen las zonas grises.
1. Una autoridad del Govern catalán supervisará a los ayuntamientos en su aplicación de la ley de extranjería para que sigan criterios homogéneos a la hora de acreditar la integración. El arraigo es difícil de definir, pero alguien ha de poner orden en la orquesta. Volvemos pues al viejo debate sobre si son mejores 17 historias de España o una sola... o cien modelos de arraigo o uno solo. Al calor del desempleo se tambalean la acreditación de la integración de los inmigrantes en los trámites de residencia por arraigo social, reagrupación familiar y renovación de la residencia.
2. La profunda crisis que ahora padecemos ha dejado claro que el único efecto llamada ha sido el trabajo. Lo escribía hace unos días Fulgencio Puche, jefe de la oficina de inmigrantes de Murcia. Pedía regularización de los flujos migratorios. Pero esto en la práctica se ha conseguido pactando con sátrapas como el Rey de Marruecos, que hoy es nuestro aliado en inmigración. De poco sirven los cupos vinculados a la realidad del mercado laboral, sin el refuerzo de la lucha contra la inmigración irregular y las redes de explotación de seres humanos y el fortalecimiento de las políticas de integración. Pero de toda esa madeja se deducen ideas difíciles de vender en unas elecciones: para luchar contra lo ilegal hay que ayudar a lo legal.
3. Los Ayuntamientos están superados por la inmigración. Los socialistas dicen ahora que se comprometen a no aplicar "nunca" exclusiones de la inscripción en el padrón que vulneren la legislación vigente pero. Pero al mismo tiempo garantizan también que lo mantendrán actualizado y denunciarán "todas aquellas situaciones de empadronamiento fraudulento del que se lucren los titulares de las viviendas". Soy consciente de que en mi bloque ha habido empadronamiento fraudulento. Pero hay que separar las situaciones transitorias de los pisos patera. Los matices, como siempre, les pierden.

Habla el carcelero de Tejero: "Compartía con nosotros los dulces y el vino que le mandaban a la prisión"



Antonio Tejero Molina no era  un hombre pegado a una pistola, de ceño fruncido y malos modales: compartía tartas y licores con sus guardias, salía a correr por la prisión y hasta sonrió con las gracias de un preso comunista. Ése es al menos el Tejero que conoció Javier Pacho, cabo primero de la policía militar en la prisión militar de Alcalá durante aquel convulso mes de febrero de 1981. Conserva en su casa algún documento histórico, y cuenta a Diario de Alcalá la vida cotidiana del preso más ilustre que ha tenido este presidio. El 23 F, mientras los diputados estaban retenidos en el Congreso, Publio Javier Pacho, natural de Calzadilla de los Hermanillos (León), volvía en tren a Alcalá tras un merecido permiso en su casa de Zaragoza. Ajeno al golpe, se enteró cuando, vestido con su uniforme de Policía Militar, osó tomarse un café en el primer bar que vio al salir de la estación. Apenas doce horas más tarde estaría cara a cara con el hombre que había puesto en jaque la democracia durante unas horas.