miércoles, 6 de julio de 2011

“Damas y caballeros: disculpen si les llamo damas y caballeros, pero es que no los conozco muy bien."

Dicen que en una farola había un cartel que decía: "Se busca compañero de piso que no vea Telecinco". Si hay una telebasura que nos molesta, ésa es la de los demás. Son las fiestas de los otros las que son a deshoras, las opiniones de los demás las que están manipuladas. El infierno está en la tercera persona del plural, o del singular. El ser humano lo aguanta todo, pero para ser feliz no le basta cualquier cosa. Ahora internet nos echa una mano para ser infieles: una empresa colgó un cartel en la Gran Vía con las fotos del Rey, Clinton y el príncipe Charles. Los ponía como ejemplo de burladores con poco tino para burlar, a los que les hubiese ido menor con los servicios de una agencia. El caso es tener al lado a la persona apropiada, aunque sea para hacer cosas inapropiadas, buscarnos la ruina pero a nuestra manera. Dentro de nosotros hay un lío de almas emponzoñadas, pero también un salvaje deseo de ser libre, de no aguantar el zumbido de los demás. Por eso rompemos barreras, muchas veces corriendo en el sentido equivocado. 
En el corazón tenemos el botón del I Love You, pero hay otro más pequeñito en el que está escrito Basta Ya. Si lo accionamos en el curro podemos hacer una barbaridad y si nos sucede en casa a lo mejor nos quitan a los churumbeles y la mitad de la nómina. 
Por eso no me creo otra moralidad que la propia, y ni tan siquiera ésa porque la memoria es débil y engañosa. Cuando se sube al púlpito el exégeta de turno me lo imagino trincando pasta –aunque sea en sueños– o amarrado en paños menores a la pata de la cama. La exigencia de un expediente limpio de borrones es un desvarío de nuestra sociedad. Así sólo logramos encumbrar al traidor profesional y refinado en detrimento del pobre diablo pecador. A quien no se le ve el plumero es porque un chofer le aparca la escoba

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Recuerden al genial Groucho Marx: "Damas y caballeros: disculpen si les llamo damas y caballeros, pero es que no los conozco muy bien."



lunes, 4 de julio de 2011

"De pequeño quería ser bombero"

Xavier Batiste es un soñador que un día decidió dejar de trabajar como ingeniero. Dejó Alcalá, volvió a Barcelona y con ayuda de su hermano creó un juguete educativo que lleva el 3D al terreno de los puzzles. Cuando se siente inspirado se pone a escribir y cuando no lo está trata de escapar de poco educativo hábito de ver la tele.
Trabajar con juguetes. ¿Es un sueño de la infancia?
De pequeño quería ser bombero. Cuando me dijeron que al sonar una campana había que vestirse y bajar por una farola entré en una crisis vocacional… la idea de Modulmax llegó muchos años después.
¿Por qué es tan difícil despegar a los niños de la pantalla?
Porque se están quietos y eso a los padres les va bien. Si los adultos se enganchan a las noticias, los culebrones o la telebasura, los niños no van a ser menos. La diferencia es que a un adulto nadie le prohíbe ver la tele. Sería bueno predicar con el ejemplo.
Usted era un ingeniero sin demasiadas preocupaciones que vivía en el centro de Alcalá ¿Qué le movió a volver a Barcelona para crear juguetes?
Cuando volví no sabía que quería hacer. Me tomé un año sabático durante el cual surgió la idea de negocio. Alguna gente me dijo ¿ya estás convencido de que quieres montar un negocio con lo difícil que es? pero hay cosas que si las piensas demasiado no las haces. Así que no les hice caso.
¿Por qué cuesta tanto montar una empresa en España?
Supongo que hay más cultura de querer ser funcionario que de poner un negocio. Quizá esto cambie con el tiempo.
¿Ha pensado en seguir adelante montando cosas?
Hace años que me peleo con una novela. Después de escribirla y reescribirla ahora la estoy reconstruyendo. Otra cosa que tengo pendiente es hacer alguna mega construcción con Modulmax, pero requiere mucho tiempo.
¿Cómo imagina los juguetes dentro de 100 años?
Puede que haya juguetes que jueguen solos y el niño sólo tenga que mirarlos [risas]. El otro día jugué con un comecocos de los años 80 que mis padres tenían guardados y me encantó. Supongo que el juguete tradicional o educativo seguirá existiendo, y espero que Modulmax también.
¿Modulmax es como un Lego?
Mucha gente nos dice esto. Se parece en que ambos son un juego de construcción, está basado en un único modelo de pieza, que permite hacer más de 100 figuras diferentes con sólo 18 piezas. Pero las piezas de Modulmax se pueden unir por todos sus lados y permite hacer esferas, poliedros y todo tipo de construcciones y monigotes. Cada pieza es un elemento constructivo más avanzado que un ladrillo.
¿Cómo se le ocurrió esa idea?
Hace unos 15 años mi hermano Oriol, creador de Modulmax, ideó un juego magnético que no llegó a comercializar. Años después juegos como Geomag y Supermag dieron el pelotazo. Así que se debió quedar con la mosca detrás de la oreja. Hacia el 2008 encargó un prototipo de otra pieza que había ideado, y ahí empezó todo.
¿Y ahora ya están montados en el dolar?
Pues no. De momento Modulmax se vende en España. Como no es un producto de tele, el juego aún tiene que hacer su recorrido antes de llegar a todo el mundo.
He visto el juguete, y no dan muchas pistas sobre cómo jugar...
Damos unos principios básicos y la mayoría de figuras se presentan con una única imagen. Es una fórmula mucho más estimulante, emplea el método de prueba y error, y favorece la atención y la concentración. También se puede jugar sin instrucciones y que cada uno haga lo que quiera. En los talleres que hacemos hemos observado que incluso los niños de tres años pueden jugar con el Modulmax. Tenemos modelos de hasta 200 o 400 piezas para ludotecas y escuelas. Aquí en Alcalá  se puede comprar en Maquetas González, y dentro de poco Modulmax estará en El Corte Inglés con una caja especial dentro de su marca de juguetes educativos Eduland.