martes, 10 de enero de 2012

Gente cojonuda

Están entre nosotros, para salvarnos de los malvados. Se prodigan en tertulias de tele o de bar: son la gente cojonuda. Están en contra de que suba el metro, rechazan cualquier recorte en sanidad o educación. Creen que se debe dar más becas y que no sobra nadie en lo público. Consideran que las pensiones han de subirse y que no se puede echar a nadie de su casa. Critican el rescate bancario pero no aceptarían jamás un corralito. Los niños, los viejos y los pobres han de tener baratas las cosas. El IVA, bajo porque no es progresivo. El IRPF también porque los ricos son los demás. Hay que manifestarse contra las alzas del IBI, porque si los municipios están mal, nosotros estamos peor. Y los sueldos: arriba.  
Los cojonudos están contra el paro y contra la muerte. Y asisten con cara de reproche al penoso espectáculo que estamos dando los demás con la crisis: no les cobres la bolsa de plástico ni les atiendas con retraso, están en contra de todo eso y ya te lo han dicho. ¿Cómo puedes estar a favor? 
El caso es que todo lo anterior no necesita tanta palabrería, basta con financiarlo. Pero paradójicamente los sedicentes defensores de lo público muchas veces son los menos interesados en calcular cuánto hace falta y de dónde sale. ¡Que no hagan carreteras! ¡Que lo paguen los ricos! Y probablemente lo que acabará con lo público no son sus enmascarados enemigos sino sus impostados defensores. La gente cojonuda y la madre que los parió.

1 comentario:

Antonio Pérez Barrero dijo...

Pues yo muy cojonudo no soy, sólo estoy en contra de que me tomen el pelo. Y estoy ya cansado de que lo hagan con todo: con la sanidad, con la educación, con las hipotecas, con los impuestos y con las tertulias de la tele, que de las de los bares no me entero porque no gasto.