miércoles, 1 de febrero de 2012

Los ‘yayoflautas’

Están hartos de tanta crisis y tanta leñe: "¡Cojones, ya!" Son los yayoflautas, que han saltado a las páginas de los periódicos al ocupar un autobús. El precio del billete, al parecer, era una ofensa, aunque a mi lo que me parece grave es la  indiferencia de algunos hijos, lo míseras que son las pensiones y cómo se ignora a los viejos. Digo los viejos porque es lo que son y así se llaman ellos antes de que la babosería mediática les cubra con un manto de perífrasis: tercera edad, por ejemplo, como si fuesen un epígono de la Baja Edad Media. Son carne de excursión y de mitin, infantería ocasional para dejar a las fieras y en último término una herencia por la que pelearse.     
Un día los viejos nos van a hacer una huelga general, con piquetes y todo. Que las abuelas den tabaco a los niños y los ancianitos aticen al que pase con el bastón, que seguro que algo habrá hecho. Se han chupado una guerra y/o una posguerra y ahora venimos nosotros a hacer series, cavar zanjas y organizar cacerías judiciales contra el que quiso meter las narices en ellas: todo un divertimento del cual ellos son callados espectadores. A final de mes el presidente de turno les mete unos eurazos en la cuenta y el alcalde les abre otro chiringo para bailar pasodobles hasta que se ponga el sol por Antequera. Los viejos son los aborígenes que hemos sometido tras disecar a sus dioses, representados por el uso del usted, el hambre, el Dios vigilante y la boina. ¡Viejos, a las armas!


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